No hay tiempo ni memoria,
que se desvanecerá en el recuerdo
de tu desnudo cuerpo, en el paraíso
de mi memoria.
Yo le dije con voz irónica:
"ámame un día y te amare toda la vida"
un encantamiento a mi corazón.
Ahora en esta bóveda inmensa a la que llamamos cielo,
bajo la cual vivimos y morimos
dejando solo lo peor de mi en los hombres: el cuerpo.
Ahora no me queda mas que abrirme el pecho, y seguir
a despecho de toda moral o conveniencia,
en nada y en nadie creo,no amo a nadie y tampoco tengo fe ni esperanza,
y mi ley sera el placer y la bebida, como mi religión el frió hacia la fe y la duda.
Por que en el nacimiento de tu orgasmo morimos,
antes y después de la creación,
y juntos solo encapsulamos a la eternidad en una sola entrega,
donde ya no se busca el amor, sino que simplemente el placer.
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