28 jul 2013

-Soledad-

     Te comparare con el recuerdo más antiguo que tengo de ti, cada día dormiré con tu olor en mi piel, recordare cuando nuestros corazones no estaban fundados sólo en el amor, si no también en la complicidad, mis ojos han de perder el brillo siendo iluminados sólo por lámparas eternas, recordando sólo los actos prohibidos que ambos llegamos a crear, recordando también el esplendor de tu sonrisa, que armonizaba el amanecer y estropeaba el alba, cayendo sólo en las trampas de la nostalgia. Algún día, en los albores de la muerte pensare en tu nombre, en tu mágica sonrisa, recordando cuando escurríamos de placer más haya de la gloria y de la nostalgia de la gloria, y veré a través de  mis  lagrimas tu dulce cara, tu amor que tenía la virtud de superar la belleza de la naturaleza, y saber que nuestra vana historia tuvo su origen en la casualidad de un beso, cuando mi deseó solo era morir por ti, sobre ti y debajo de ti, cuya culminación no podía ser sólo el amor si no la muerte, agradeciendo por aquel instante eterno, que se tatuó en lo más profundo de mi deseo, ya que después de la muerte te buscare por medio del mapa que tatuaste en mi piel, y así eyacular sobre ti toda la pasión guardada de tantas vidas esperando por ti, quizá en este o en otro mundo, pero te encontrare y entonces recordare dijera un escritor, recordare antes de morir que ya estaba muerto antes de nacer.     Daniel Santiago

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